Aunque es un concepto relativamente nuevo, cada vez son más los que han probado -o al menos han oído hablar de ella- la cocina nikkei, que mezcla las gastronomías peruana y japonesa. El pasado mes de septiembre abría en la calle Baños Nazca, un local que centra su carta en esta peculiar fusión y tras el que están los hermanos Víctor y Juan Fortuna, propietarios de grupo hostelero Sidonia, que inició su andadura en un pequeño local de la calle Calatrava y que con éste -primero fueron Sidonia, Dúo Tapas y Gigante Bar- suma ya cuatro establecimientos en el entorno de la Alameda de Hércules.

La carta de Nazca, que firma el chef Daniel Cárdenas, propone un viaje a una nueva gastronomía que es fruto de la gran influencia que la cultura nipona ha ejercido en Perú desde que llegaran los primeros japoneses al país latinoamericano en el siglo XIX. Así, recetas clásicas de la cocina japonesa como el pescado crudo se reinventan a base de cálidos sabores y técnicas de la tradición peruana. Pero la filosofía de esta cocina pasa también por conciliar los gustos y productos típicos de la tierra que la disfruta y por eso en Nazca van un paso más allá al incorporar algún que otro guiño a la cocina andaluza. Así, entre las propuestas más interesantes están el niguiri de chicharrón de Cádiz, el maki en tempura o el cochinillo braseado. Probar las ensaladas de la carta, las diferentes recetas de ceviche -incluida la denominada leche de tigre– o algunos de los cócteles -el chilcano de Nazca respeta la base de pisco del original y añade tónica, lima y jarabe de glucosa- y sorbetes de la casa -el de guanábana y maíz dorado son dos ejemplos- es también obligado para los que quieran vivir una experiencia completa en este restaurante.

Con un precio medio de unos 14 euros, un ambiente divertido y un equipo de sala dispuesto siempre a aclarar cualquier duda sobre la carta completan la propuesta de Nazca.

 


Aunque es un concepto relativamente nuevo, cada vez son más los que han probado -o al menos han oído hablar de ella- la cocina nikkei, que mezcla las gastronomías peruana y japonesa. El pasado mes de septiembre abría en la calle Baños Nazca, un local que centra su carta en esta peculiar fusión y tras el que están los hermanos Víctor y Juan Fortuna, propietarios de grupo hostelero Sidonia, que inició su andadura en un pequeño local de la calle Calatrava y que con éste -primero fueron Sidonia, Dúo Tapas y Gigante Bar- suma ya cuatro establecimientos en el entorno de la Alameda de Hércules.

La carta de Nazca, que firma el chef Daniel Cárdenas, propone un viaje a una nueva gastronomía que es fruto de la gran influencia que la cultura nipona ha ejercido en Perú desde que llegaran los primeros japoneses al país latinoamericano en el siglo XIX. Así, recetas clásicas de la cocina japonesa como el pescado crudo se reinventan a base de cálidos sabores y técnicas de la tradición peruana. Pero la filosofía de esta cocina pasa también por conciliar los gustos y productos típicos de la tierra que la disfruta y por eso en Nazca van un paso más allá al incorporar algún que otro guiño a la cocina andaluza. Así, entre las propuestas más interesantes están el niguiri de chicharrón de Cádiz, el maki en tempura o el cochinillo braseado. Probar las ensaladas de la carta, las diferentes recetas de ceviche -incluida la denominada leche de tigre– o algunos de los cócteles -el chilcano de Nazca respeta la base de pisco del original y añade tónica, lima y jarabe de glucosa- y sorbetes de la casa -el de guanábana y maíz dorado son dos ejemplos- es también obligado para los que quieran vivir una experiencia completa en este restaurante.

Con un precio medio de unos 14 euros, un ambiente divertido y un equipo de sala dispuesto siempre a aclarar cualquier duda sobre la carta completan la propuesta de Nazca.